Buscan que la “baguette” francesa sea patrimonio de la humanidad

Entre los muchos símbolos culturales de Francia, se destaca uno que es particularmente curioso, tanto por su simplicidad como por su importancia para la vida cotidiana de los franceses. Hablamos de la “baguette”, el típico pan de trigo estrecho y alargado que caracteriza a la gastronomía y la panadería del país galo.

Hasta tal punto la baguette es un símbolo nacional en Francia, que ahora han comenzado esfuerzos para lograr que esta tradicional forma de pan sea incluida dentro del patrimonio intangible de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Uno de los principales impulsores del proyecto es nada menos que el actual presidente de la república Emmanuel Macron, quien se ha mostrado públicamente interesado en que la baguette entre en el selecto grupo de comidas protegidas por UNESCO.

El impulso de la pizza

Existen ya algunos ejemplos de comidas y bebidas protegidas como patrimonio intangible de la humanidad por la organización internacional, entre ellas el “kimchi” de Corea o la cerveza de Bélgica, e incluso la tradición gastronómica francesa tiene carácter patrimonial desde el año 2010.

Sin embargo, fue la pizza de Nápoles (Italia) la que disparó el interés de los franceses por incluir a la baguette dentro de la lista de patrimonio intangible. La comunidad de panaderos de Francia vio en esta inclusión una posibilidad para que su querido pan nacional entre también dentro de los bienes patrimoniales inmateriales de la humanidad.

El apoyo del presidente Macron al proyecto significa un gran paso adelante para la comunidad de panaderos franceses que impulsa la medida. En caso de ser aceptada, la baguette pasaría a ser la decimotercera comida ingresada en la famosa lista de UNESCO, donde la mayoría de las entradas tienen que ver con el arte, las artesanías y las tradiciones ancestrales.