Uno de los platos más famosos de la cocina francesa es la quiche, pero a pesar de su delicioso sabor y su apariencia increíble, es uno de los clásicos de Francia más fáciles de preparar. Este plato tiene muchas versiones, pero una de las más importantes es una que proviene de la zona de la Lorena, o en francés Lorraine, de aquí el nombre de esta icónica tarta.

Aunque preparar la corteza de la tarta puede ser un poco trabajoso para algunos, aunque no es difícil de preparar, puede ser sustituida por formas más fáciles. Una de ellas, y las más obvia quizás es comprar la masa ya preparada, aunque si se quiere hacer en casa con menos labor, se puede hacer a base de galletas saladas o Graham molidas mezcladas con mantequilla derretida.

Una vez solucionado el “problema de la masa” por llamarle de alguna forma, el próximo paso es muy sencillo. La clásica quiche lorraine se prepara en este paso con un salteado de cebollas blancas y panceta o tocino, que libera buena parte de su grasa y que debe retirarse para que sea más saludable. Luego, el tocino, que podría sustituirse por jamón u otra carne de este estilo, se reserva para ser posteriormente incorporado a una mezcla de leche, huevos, crema de leche y algún queso de sabor medio intenso, como lo es el gruyere. Esta mezcla se vierte sobre la masa de tarta, y luego es llevada a un horno hasta que se cocine pero quede jugosa.

Otras versiones de la quiche son la mediterránea, que incluye tomates, cebolletas y pimientos rojos asados, y algunas especias y hierbas típicas del Mediterráneo como el romero y el orégano. Otra versión muy nutritiva y a la vez deliciosa es la quiche de espinaca, en cuyo interior lleva una abundante cantidad de estas hojas blanqueadas.