La comida francesa se basa en buena parte en productos cárnicos muy cargados de grasas y proteínas, como las carnes rojas, jamones, tocino, el famoso foie gras, e infinidad de otros productos de origen animal. Pero esto no quiere decir que los vegetales y frutas se hayan quedado de lado, solo que por lo general se emplean para acompañar estas preparaciones de carne. Pero éste no es el caso de la ratatouille, que es una preparación cuyos ingredientes son verduras, y que es proveniente de la zona de Niza en Provenza.

La base de la ratatouille son vegetales, y los más clásicos para usar son berenjenas, calabacitas, cebollas, ajos, pimientos morrones y tomates. Todas estas hortalizas se cocinan a modo de crear un guiso, que se aromatiza con hierbas de olor como romero, albahaca y tomillo. Esta preparación gana en sabor a medida que pasan las horas, y si se refrigera se puede conservar algunos días. Por lo general se puede utilizar con comidas más completas que incluyan carnes, pero es una preparación tan deliciosa y nutritiva que resulta ideal como una cena ligera o almuerzo para un vegetariano o incluso una persona que quiera cuidar su figura. También se puede utilizar como relleno para canelones o empanadas.

Este plato ha ido ganando fama con lentitud durante muchos años, pero con la película de Disney, que lleva el nombre de Ratatouille, y que trata sobre un restaurante francés, ha ganado gran popularidad incluso entre los niños que encuentran así una buena forma de comer verduras nutritivas.

Hay muchas variantes de este plato, pero lo más común fuera de Francia es que se le agreguen patatas que fueron previamente hervidas para que el almidón de éstas espese toda la preparación y se vuelva un poco más contundente y espesa. Además se aromatiza con otras hierbas dependiendo de la región.