Uno de los platos que más tradición encierra en Francia es el llamado Pot au feu. Este plato es un representante de la comida de los pobres de Francia desde tiempos inmemoriales, pero en la actualidad es ícono de la comida francesa de alta calidad. Este guiso lleno de historia se prepara originariamente con carne de buey, que es lo más tradicional, pero existen versiones que pueden hacerse con materias primas diversas, como carne de res, pollo e incluso hay versiones muy modernas que se realizan con pescados y mariscos.

Sea cual sea el producto cárnico que protagonizará el plato, lo importante es cocinarlo a fuego lento sumergido en un caldo de verduras aromatizado con hierbas como el tomillo y el romero. El caldo se suele hacer con vegetales tales como zanahorias, ajos, cebollas, puerros, apios, y otros que varían de receta a receta. La cocción suele llevar algunas horas, y luego de que ésta termina, el platillo no está listo aún, pues se separan los componentes.

Con el caldo hay varias opciones. Por un lado se puede consumir como una sopa sustanciosa en una comida ligera, pero también puede espesarse y convertirse en una salsa de acompañamiento, o hasta cocer en su interior pastas o arroces para que tomen el delicioso sabor del caldo. Además, si en el caldo se cocieron los huesos del animal, es muy común que se les retire el tuétano y éste sea comido aparte con pan, lo que es un verdadero manjar francés.

Con respecto a la carne, es generalmente pintada con un poco de mostaza de buena calidad para darle más sabor, y se sirve entera, pero con los trozos sobrantes se puede hacer picadillo, relleno para empanadas o para pasteles salados. El plato se acompaña de las verduras que saborizaron el caldo, y esto trae como resultado un estupendo platillo reconfortante para cualquier momento del día.