Aunque la cocina francesa se caracteriza mayormente por platos muy complejos y elaborados, con terminaciones impecables que superan la perfección, degustar un platillo típico de la gastronomía francesa no tiene por qué tomarnos siempre cientos de horas frente a una estufa. También existen platos franceses más sencillos, que conforman la comida callejera tradicional de Francia, y que son fáciles de recrear en casa.

Uno de los mejores sándwiches de todos son los llamados croque Monsieur. Este sustancioso emparedado suele preparase a base de un pan suave, de miga blanca, como son los panes de leche o de caja. En el interior de dos capas de este pan se colocan delgadas lonjas de algún jamón cocido y de queso, que puede ser gruyere, emmental o gouda. Este sándwich suele ser pintado con mantequilla suave por el exterior para que en el momento de cocinarse quede más crujiente. Por lo general, y lo más típico, es cocinar estos panes en un horno fuerte para que se puedan gratinar. Para ello se le coloca por encima una capa generosa de una mezcla de la clásica salsa bechamel y de un queso fundente, para lograr un tope crujiente y dorado.

Existen muchas variantes para este sándwich, pero la más popular en toda Francia es la llamada croque madame, que es básicamente el mismo sándwich, pero el gratinado de queso y salsa bechamel es sustituido por un huevo frito que por lo general se sirve poco cocido para que la yema bañe al pan cuando se corte. Es una de las variantes más gustadas, pero también existen muchas otras que incluyen chorizo, carnes molidas y sazonadas, pollo y otros tipos de queso. Además, en ocasiones se puede bañar el pan en huevo y leche, para hacerlo más sustancioso y crujiente.

Cualquiera de estas opciones son ideales para un buen desayuno o almuerzo contundente.